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Cardo Mariano

Cardo Mariano

Síntesis

Nombre común Cardo mariano, cardo lechal, cardo pinto, cardo cabrero cardo de Santa María, mariana
Nombre científico Silybum Marianum
Familia Asteraceae
Origen Europa meridional, Áfica septentrional, oeste asiático
Partes utilizadas Semillas
Activos principales Silimarina
Beneficios principales Protección hepática | Detoxificante

¿Qué es el Cardo Mariano?

El cardo mariano, conocido desde la Edad Media, es una planta perteneciente a la familia Asteraceae. En ese momento, ya se usaba como remedio contra las enfermedades hepáticas. La investigación ha descubierto el compuesto activo: silimarina. Esta sustancia tiene propiedades antioxidantes y hepatoprotectoras.

Hoy en día, se usa regularmente para tratar diversas enfermedades hepatobiliares (cirrosis, insuficiencia hepática, esteatosis hepática, etc.) y es objeto de numerosas investigaciones, particularmente oncología.

Origen, hábitat y cultura

El Sylibum Marianum es una planta bienal considerada mala hierba y originaria del sur de Europa, norte de África y oeste de Asia.

Según la leyenda, la Virgen María se escondió con su hijo Jesús bajo un cardo durante su viaje de Egipto a Palestina para escapar de las tropas de Herodes el Grande. Según esta historia, cuando estaba amamantando a su hijo, unas gotas de leche corrieron por las hojas de la planta, dejando las características manchas blancas en las venas de las hojas.

El cardo mariano se encuentra en zonas secas y sin cultivar, y le gustan los suelos secos y las zonas soleadas. Conocida desde la antigüedad como planta medicinal, sus propiedades terapéuticas se recogen en la "materia medica" de Discórides, quien sugería su consumo en infusión tras una mordedura de serpiente. Plinio el Viejo escribió que mezclar una decocción de la planta con miel era bueno para "limpiar la bilis".

Los antiguos médicos y herboristas utilizaban el cardo mariano para tratar los trastornos del hígado y la vesícula biliar, pero también para proteger el hígado contra las toxinas químicas y ambientales (hongos...), las mordeduras de serpiente, las picaduras de insectos... pero también para combatir los daños hepáticos causados por el alcohol.

En la medicina india y china, esta planta tenía fama de aliviar el estreñimiento crónico, las enfermedades del bazo y el hígado, el retraso menstrual y la metrorragia, de estimular la lactancia y también como remedio contra la muerte por amanita phalloides..

Apariencia, composición y formato

El cardo mariano es una planta bienal de la familia de las asteráceas que puede alcanzar 1,5 metros de altura.

Las flores, reunidas en capítulos, son de color púrpura y están rodeadas de brácteas espinosas.

La floración suele tener lugar de junio a agosto.

Las hojas, bordeadas de dientes espinosos amarillos, tienen venas blancas.

Las semillas son negras y brillantes, lisas o finamente arrugadas. Están compuestas por un 4-6% de silimarina (que es el principio activo de la planta), un 20-30% de lípidos y un 25-30% de proteínas y minerales.

La silimarina es en realidad un grupo de compuestos químicos diferentes:

  • del 70 al 80% de flavonolignanos, que son: silibinina (principalmente), silidianina y silicristina
  • 20 a 30% de flavonoides (quercetol, taxifolina, kaempferol, etc.).

El aceite extraído de las semillas de cardo mariano es rico en ácidos grasos insaturados: 60% de ácido linoleico, 30% de ácido oleico y 9% de ácido palmítico. También contiene entre un 50 y un 60% de vitamina E y flavonoides.

El cardo mariano puede consumirse en diversas formas, como cápsulas, infusiones y decocciones. También puede encontrarse en tintura madre.

Propiedades y efectos investigados

Los primeros estudios sobre el cardo mariano se iniciaron en la década de 1950, centrándose la investigación en los compuestos de la semilla, en particular la silimarina.

Propiedades hepatoprotectoras

El uso ancestral del cardo mariano en las enfermedades hepáticas incitó a los investigadores a estudiar esta planta. Entre 1980 y 2016, numerosos estudios han confirmado la eficacia del cardo mariano en diversas enfermedades hepáticas y han puesto de relieve el compuesto químico responsable de sus propiedades terapéuticas: la silimarina.

- Acción sobre las hepatitis víricas :

Las hepatitis víricas (especialmente las B y C) siguen siendo hoy en día una de las principales causas de daño hepático crónico.

Un metaanálisis puso de manifiesto que la silimarina tenía una eficacia similar a la de los antivirales utilizados en el tratamiento de la hepatitis B (lamivudina e interferón) en la normalización de las transaminasas (ASAT y ALAT). Además, observaron que la reducción de los niveles sanguíneos de AST y ALT era mayor con la combinación de silimarina y antivirales que con los antivirales solos. Se necesitan más estudios para confirmar el valor terapéutico de esta combinación.

El virus de la hepatitis C (VHC) es la causa más frecuente de enfermedad hepática vírica.

Los estudios han demostrado que la silimarina impide la replicación viral del VHC al inhibir la actividad de la ARN polimerasa. Varios estudios han demostrado que la administración de silimarina es capaz de reducir la carga viral del VHC.

- Enfermedad hepática alcohólica :

El consumo excesivo de alcohol es una de las principales causas de enfermedad hepática crónica en todo el mundo.

Cuando el alcohol se consume con moderación, se metaboliza en acetaldehído: la "vía normal" para la descomposición del etanol. Sin embargo, si se observa un consumo excesivo y crónico, la "vía normal" se satura y el alcohol se metaboliza entonces en acetaldehído por otra vía denominada "vía mitocondrial".

El acetaldehído es muy tóxico para el organismo y es degradado en el hígado por una enzima, la aldehído deshidrogenasa, en acetato y luego en acetil Coa. Sin embargo, los ácidos grasos también utilizan esta vía para degradarse en acetil Coa, pero si hay demasiado alcohol, es el acetaldehído el que se degrada primero, porque es tóxico: observaremos por tanto una acumulación de ácido graso en el hígado que conduce a una esteatosis hepática que puede evolucionar en fibrosis y después en cirrosis. El alcohol también aumenta la producción de radicales libres que aceleran la destrucción de las células hepáticas.

En los diversos estudios realizados en humanos y animales, se ha demostrado que la ingesta de silimarina mejora las funciones hepáticas y reduce el estrés oxidativo ligado al alcoholismo agudo y/o crónico.

En un estudio realizado en babuinos, la administración de silimarina durante 3 años retrasó el desarrollo de la fibrosis hepática inducida por el alcohol.

- Enfermedades hepáticas no alcohólicas:

Varios estudios han investigado el uso de la silimarina para la esteatosis hepática. Uno de ellos, realizado en 2006 en pacientes con enfermedad del hígado graso no alcohólico, mostró una mejora en :

El aspecto visual del hígado en la ecografía,

Los niveles de enzimas hepáticas

El índice de fibrosis hepática sérica (HOMA-IR).

Se administró a los pacientes un complejo de silibina + fosfatidilcolina + vitamina E durante 6 meses. Este resultado fue confirmado por otro ensayo de fase II en 180 pacientes durante 12 meses.

Las propiedades hepatoprotectoras del cardo mariano pueden explicarse por :

- Sus propiedades antioxidantes y antirradicales libres

- La regulación de la permeabilidad de la membrana citoplasmática de las células hepáticas, impidiendo la entrada de ciertos compuestos tóxicos. Se ha observado que la silimarina era capaz de neutralizar la toxicidad hepática de varios compuestos como las toxinas producidas por el hongo Amanite phalloides, el alcohol, el paracetamol y el tetracloruro de carbono, la amitriptilina, la microcistina...

- Estimulación de la regeneración hepática

- Su capacidad para frenar la fibrosis hepática

Propiedades antioxidantes

Las propiedades antioxidantes del cardo mariano han sido demostradas en numerosos estudios in vivo e in vitro. En uno de estos ensayos, la administración oral de silimarina a ratones mostró un aumento de la actividad de las enzimas implicadas en los mecanismos de eliminación de los radicales libres: superóxido dismutasa, catalasa y glutatión peroxidasa.

Dosificación

Se recomienda tomar de 1 a 4 gramos como máximo de plantas secas 3 veces al día. No exceda 14g por día de planta seca.

En equivalente de principio activo, esto corresponde a tomar de 50 a 200mg como máximo de silimarina 3 veces al día. No exceda 600mg diarios.

Contraindicaciones, peligros y efectos secundarios

No se han reportado efectos adversos para el cardo mariano, excepto en algunos casos raros de alergia.

El cardo mariano causa una disminución en el azúcar en la sangre, por lo que las personas con tratamiento hipoglucemiante deben controlar regularmente su nivel de azúcar en la sangre.

Asociaciones sugeridas

Acción hepatoprotectora: Desmodium, Alcachofa, Rábano negro, Baccharis, Chrysanthellum

Para los problemas hepáticos, el cardo mariano puede combinarse con Desmodium, alcachofa o rábano negro.

Desintoxicante: Diente de león

Depurativo hepatobiliar: Bardana

Colesterol: Olivo

 

 

Referencias

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